El Clementinum es el segundo conjunto de edificaciones más grande y más antiguo de la ciudad después del Castillo de Praga, cubriendo un área total de 20. 000 metros cuadrados, donde por varios siglos se ha evidenciado una rica evolución arquitectónica.
Se localiza en el casco antiguo de la ciudad y su fundación se remonta al siglo XI cuando la orden de los dominicos ocuparon la Capilla dedicada a San Clemente (de ahí el nombre) y al lado establecieron su monasterio. En el siglo XVI llegaron los Jesuitas con la tarea de fortalecer la creencia católica en Praga, por lo que adquirieron el monasterio y los terrenos vecinos para construir un colegio jesuita. De ahí en adelante aparecieron nuevas edificaciones administrativas, una sala de estudio, un observatorio y una torre astronómica.
Estos nuevos espacios se establecieron en torno a cinco patios, en cuyas paredes aún se conservan quince relojes de sol. Se edificó una nueva Iglesia de San Clemente, la Iglesia de San Salvador (cuya fachada destaca sobre la Plaza de los Caballeros de la Cruz) con su bella capilla italiana.
El actual aspecto barroco que posee este conjunto se lo dieron artistas y arquitectos de renombre como Lurago y Dientzenhofer entre los años de 1578 y 1726. En 1773 los jesuitas fueron expulsados y este enorme el complejo pasó a ser universidad y observatorio, en 1781 fue fundada la Biblioteca Nacional Checa. Muchos de los astrónomos, científicos, músicos y filósofos más importantes de Europa han trabajado aquí, influyendo en el desarrollo de esta maravillosa serie de edificios.
Por si te animas a visitar este lugar, existen tres maneras de conocer y disfrutar la belleza del Clementinum:
La primera es mediante una visita guiada, cuyo recorrido incluye la visita por la Capilla de los Espejos (construida en 1724 e incorpora decenas de espejos colgados en el techo y las paredes, además cuenta con dos órganos del siglo XVIII), la Librería Barroca (que cuenta con 20.000 libros que datan del siglo XVI) y la Torre Astronómica (con 172 escalones que conducen a la cima donde apreciaremos una espectacular vista de 360 ° de la ciudad.
La segunda es asistiendo a los diferentes conciertos de música clásica que se presentan en la capilla de los espejos.
La tercera y más completa es una combinación entre la visita guiada por el lugar y el concierto, definitivamente la mejor opción.
Foto Vía Daniel Baránek